Resumen
El desarrollo infantil temprano constituye una etapa fundamental para la adquisición de habilidades cognitivas, lingüísticas, emocionales y sociales que influyen en el aprendizaje y el bienestar a lo largo de la vida. Entre los factores que intervienen en este proceso, la nutrición desempeña un papel relevante debido a su impacto en el neurodesarrollo. El objetivo de este artículo es analizar la evidencia científica existente sobre la relación entre la ingesta de ácidos grasos omega-3, particularmente el ácido docosahexaenoico (DHA), y el desarrollo del lenguaje, así como sus implicaciones educativas para el aprendizaje infantil. La metodología consistió en una revisión teórica de literatura científica especializada procedente de investigaciones nacionales e internacionales sobre nutrición, neurodesarrollo, lenguaje y educación infantil. Los resultados muestran que una adecuada disponibilidad de omega-3 puede favorecer procesos asociados a la atención, la memoria, las funciones ejecutivas y determinados indicadores del desarrollo lingüístico. No obstante, la evidencia disponible continúa siendo heterogénea y señala que dichos beneficios deben comprenderse dentro de una perspectiva integral que considere la interacción entre nutrición, estimulación temprana, desarrollo socioemocional, participación familiar y experiencias educativas significativas. Se concluye que la promoción de hábitos alimentarios saludables constituye una estrategia complementaria para fortalecer el desarrollo integral infantil y favorecer mejores oportunidades de aprendizaje desde los primeros años de vida.

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