Resumen
El presente artículo teórico examina la evaluación educativa como un dispositivo fundamental para alcanzar la justicia social y la construcción de comunidades de aprendizaje en contextos de alta marginación rural. Tomando como base la investigación cualitativa realizada en un preescolar comunitario del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) en la comunidad "El Penal", Jalisco, se deconstruye el paradigma técnico-eficientista de la evaluación estandarizada imperante desde las reformas neoliberales de los años noventa. Mediante un enfoque socioformativo y crítico, se propone un modelo de evaluación comunitaria y situada, estructurado en dimensiones que abarcan desde el entorno familiar y social hasta la formación integral y las habilidades académicas. La metodología empleada consistió en un estudio de caso cualitativo con la aplicación de entrevistas grupales a agentes comunitarios y figuras educativas. Los resultados demuestran que la evaluación, despojada de su función punitiva y reconfigurada como un proceso dialógico y asambleario, fomenta la autogestión, la conciencia crítica freireana y la redistribución del poder simbólico. Se concluye que la evaluación comunitaria es un motor de transformación socioeducativa bidireccional que disuelve el aislamiento escolar y unifica la matriz pedagógica con el tejido social, avanzando hacia la equidad y el bienestar colectivo.

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